OSMOS.

Notas encontradas entre aquellos papeles dentro de una carpeta con en la que el letras grandes y granates se puede leer OSMOS. RECUERDOS DE OSMOS.

4ª parte.

“Excursión al mar”

  • El día anterior levanté la cabeza y respiré hondo, revisé viejas fotos de veranos en costas esplendorosas y bostezos de pereza mañana y tarde. Por la noche ella vino a verme y cenamos. Llamó François y quedamos en que nos recogería a la mañana siguiente. El sueño que ella tuvo fue tan plácido como el mío, y despertamos temprano con la sensación de haber descansado varios años.François se pasó a recogernos sobre las 9,30. Le acompañaba Gina. A las 11 llegamos al puerto, por el camino y tras saludarnos hemos guardado silencio mientras escuchábamos las últimas composiciones de Patrick, el hermano mayor de François, que vive en Paris y trabaja para la O.R.F, en el archivo sonoro.Algunas de sus composiciones son fascinantes, llenas de misterio.Una vez en el yate de François, y mientras salimos del puerto, François nos ha enseñado el barco y Gina me ha propuesto un baño en la piscina del yate. François e Iván se han quedado hablando en cubierta.
  • Y bien Iván, que opinas del proyecto – me preguntó François, mientras el puerto y las colinas que le rodeaban menguaban progresivamente y el azul del mar comenzaba a las imponerse ante nuestros ojos.
  • Verás, François, por lo que sé, creo que la idea inicial es buena pero falta desarrollarla bastante. Respecto a los apoyos con los que contaría, creo que eres excesivamente optimista, aunque, por supuesto, sabes que conmigo podéis contar, una vez que el proyecto esté absolutamente desarrollado.

François me miró entonces con una sonrisa y me contestó:

— Peter y yo sabíamos que podíamos contar contigo, y esperábamos tu opinión para continuar adelante. Además, te necesitamos para acabar de desarrollarlo.

Peter y François, siempre enredados en maravillosos proyectos de ensueño hacia un mundo mejor, herederos del pensamiento más lúcido y más visionario, llevaban un par de años, dando vueltas al proyecto OSMOS, un ambicioso proyecto de transformación social y nuevo mundo que partiendo de Fourier, Trotsky y pasando por los situacionistas contaba con las redes informáticas, los progresos en el campo de las realidades virtuales y los experimentos, con y sin drogas sintéticas, en el campo de nuevos estados de conciencia.

Por supuesto, el proyecto era secreto y la notoriedad pública de François y Peter hacía que estos tuvieran que trabajar con gran sigilo y prudencia, aunque esto era algo a lo que estaban acostumbrados. El yate, obviamente, tampoco era de François, sino del departamento comarcal para el que estaba trabajando en estos momentos en el aprovechamiento de los recursos hidráulicos.

Gina y Greta llegaron entusiasmadas desde la piscina. Greta me rodeó por la cintura y me empapó la camisa. Gina hizo lo propio con François, así que decidimos bañarnos.

El mar, poderoso mar, y no podía ser de otra manera, se convertía en testigo callado de nuestra conspiración, mientras, la compañía de Greta y Gina, y la nuestra propia, nos alentaba constantemente, con signos irrefutables que solo un ciego, sordo e insensible ser sería capaz de ignorar, a llevar adelante “OSMOS, el nuevo lugar”.

"Los restos del mar" (Cuadernos de la vida cotidiana, 2013)

“Los restos del mar” (Cuadernos de la vida cotidiana, 2013)

***

Fin de la 4ª parte.

(Continuará)

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