OSMOS.

2ª parte de las notas encontradas entre aquellos papeles dentro de una carpeta con en la que el letras grandes y granates se puede leer OSMOS. RECUERDOS DE OSMOS.

(Ilustramos las notas que publicamos  con fotografías contemporáneas que encontramos en nuestra computadora, casi aleatoriamente).

2ª parte.

VII. Manual de biología marina.
VIII. La expedición.

– Salí a pasear. Protegido solo por la sombra de la noche, esperaba. Siempre me ha gustado esperar, el territorio de la Espera. Pero en esta ocasión no se trataba exactamente de eso. Sabía lo que ocurriría, el desenlace, y aunque no lo vivía con fatalidad si me producía un cierto estado de desazón, de agobio. Me crucé con algunos viejos conocidos a los que hacía tiempo que no veía e intercambiamos unas cuantas frases, unas cuantas palabras sobre que había sido de.

Cuando llegué al malecón la noche era tranquila como tú y me senté, para mirar    las olas, para escuchar el rumor, una vez más.

"Los restos del mar" (Cuadernos de la vida cotidiana, 2013)

“Los restos del mar” (Cuadernos de la vida cotidiana, 2013)

– El nuevo diseño del traje espacial, dotado para inmersión con respiradores exclusivos, con anti-vacíos porosos en la médula espinal, y poros adhesivos en las muñecas y tobillos. Fácil de adaptar a cualquier temperatura y de gran flexibilidad. Sus botones “prosens” mejoran en un 200% la respuesta de los sentidos ante estímulos habituales, y en casi un 150% ante estímulos ajenos, su inflamabilidad es nula y cerca del corazón se le ha instalado un sentimiento.

– Mientras repaso el Manual de Biología Marina, me olvido de todo y siento tus manos rodeando mi cintura, tu boca que se abre cerca de mi nuca, tu aliento. Mi piel me dice lo que quiero, tu piel. Mi carne, tu carne.
No podría soportarlo por mas tiempo, así que cierro el Manual y ME ENTREGO, a la lucha por poseerte mientras me posees. Te muerdo todo lo que tienes. Ahora siempre te querré.

– Odio las tachaduras, la rectificación del fruto del instinto impulsivo, y a veces, tacho. Mejor poner fin. Peor es el rodeo de la justificación. Mejor/ peor: categoría estética/moral.

"Ellas" ( Cuadernos de la vida cotidiana, 2013)

“Ellas” ( Cuadernos de la vida cotidiana, 2013)

– Nos habíamos conocido en una expedición a la vieja selva central con el objetivo de encontrar algún brote de ayahuasca, planta alucinógena que usaron los indígenas nativos ( entonces en extinción y hoy solo encontrable en los museos de ciencias de las naves madre) y que, entre otras virtudes, facilitaba la adaptación a circunstancias extremadamente diferentes.
La expedición no fue precisamente un éxito desde el punto de vista científico, pero – jugada del destino- si creó entre los integrantes unos vínculos no marcados pero que más tarde se reflejarían en sus distintas trayectorias personales. Vínculos de distinto carácter pero en todos los casos de una intensidad apasionada, extraña para estos tiempos de alejamiento personal y aislamiento.
Creo que fue la selva, su continuo rumor, el extraño eco de lo aquí ocurrido, la atmósfera de ruina natural, de devastación absoluta y, en medio de todo ello, el rumor de permanente lucha silenciosa, de constante mutación en pos de la resurrección de antiguas formas de vida, de supervivencia, lo que hizo crecer en todos nosotros ese vínculo más fuerte que la sangre, si sirviera esta expresión. En medio de las malezas de ceniza, de los amplios cauces secos, de las noches inmensas, todo crecía, hacia arriba, hacia los lados, hacia el centro de la tierra, levantando esta hacia el exterior, haciendo surgir agua donde el día anterior no había nada, en una ceremonia grandiosa y alucinante, fantasmagórica, a veces, en la que la corriente del espíritu de lo que fue este territorio, este ecosistema, luchaba por mantenerse, por sobrevivir, crecer, manifestándose de las formas más diversas y ambiguas, más arrebatadoras y calmadas, más torrenciales y tímidas.

La investigación, ya digo, fue superada en todo momento por la magnitud de los acontecimientos, y abandonada rápidamente por la expedición que, instintivamente y hasta la pérdida de la “conciencia general”, fue absorbida por el entorno y como quien descubre,de repente, primero a un maravilloso ser a quien amar y luego lo imposible de ese amor, se fue alejando del territorio central, con una calma desconocida hasta ese momento por todos y cada uno de nosotros, hasta convertirlo en un espacio mental más, principal en cada uno de nosotros. Aunque no nos lo digamos nunca.

"Los restos de la noche" (Cuadernos de la vida cotidiana, 2013)

“Los restos de la noche” (Cuadernos de la vida cotidiana, 2013)

Fin de la segunda parte.

(Continuará)

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