La lección de Patricia

Martes, 27 de marzo de 2012.

Esta tarde he ido a la concentración por el cierre de los Cie’s que se celebra cada último martes de mes en el Cie de la calle Zapadores. Se cumplian dos años, 24 concentraciones, desde que comenzaron a celebrarse estos actos, reclamando el cierre de estas instalaciones que llevan algunos años más funcionando practicamente al margen de cualquier regulación legal.

No fue hasta hace unos meses que acudí por primera vez a estas concentraciones. Hoy acudía por  segunda vez. Unas setenta personas escuchaban las palabras que explicaban, una vez más, la situación actual y que pronto han pasado a presentar a Patricia.

Patricia nació en Colombia y vive aquí desde hace muchos años. Nos ha contado, con voz firme y emocionada, la historia del regreso a Colombia de su hijo, después de 11 años en España. Patricia tiene “papeles”, como se suele decir. Su hijo no había podido conseguirlos en todo el tiempo que había estado aquí. Así que, no hace mucho, fue detenido e internado en el Cie de la calle Zapadores. Poco después fué…. Disculpadme, no sé que término utilizar: ¿devuelto?, ¿enviado?, ¿facturado?, ¿deportado?… ¡Todos suenan tan inhumanos!… El caso es que lo sacaron del Cie y lo llevaron hasta un avión con dirección a Colombia, su pais de nacimiento. En este trayecto no le fue dado ni un vaso de agua durante mucho tiempo y fue atado de pies y manos, como un paquete, y así permaneció durante gran parte del recorrido.

Patricia se ha emocionado mucho al contarnos como después de 11 años en este pais, al que le dicen del primer mundo o desarrollado, ha comentado, su hijo se reencontraba con sus hermanos y no llevaba ni calcetines….

Después de contar esta historia, mas rica y detalladamente, Patricia ha comentado con claridad (partiendo de un recuerdo de sus primeros meses en España, hace años, cuidando a un señor sevillano residente en Valencia y al hilo de un reflexión que aquel le hizo)que todos somos inmigrantes. Y yo, todavía estremecido de tristeza por este pais y esta sociedad que permite historias como la del hijo de Patricia, he pensado que esto es una verdad como una casa.

Poco después me han contado que esta historia es solo una muestra, que hay historias todavía más terribles pero que normalmente nadie se atreve a contarlas. Por eso, la memoria de los Cies es una actividad esencial de la campaña por el cierre de estos centros de internamiento fuera de la ley.

Al final, Suleiman ha leido, valiente y discreto, en un excelente castellano, un texto relatando parte de su memoria – que me encantaría poder leer en algún sitio un día de estos, porque solo he podido escuchar algunos fragmentos-.

Esperanzadora paradoja – ¿también cruel? – de este tiempo de cambio, pensaba de regreso a casa, que sean personas como Patricia y Suleiman las que con mas entereza mantienen y defienden la dignidad y la humanidad en estos días inciertos.

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